martes, 12 de junio de 2012


Manifiesto de un compañero publicado en Facebook que hace llegar excelentemente cual debe ser el sentir y la forma de actuar de los médicos andaluces:
 
Estimados compañeros:

Todos estamos indignados por la situación actual. Han cruzado la línea roja de nuestra paciencia. Los motivos por los que los médicos hemos llegado a esta situación en Andalucía son múltiples y variados, entre ellos nuestra propia actitud pastueña durante años, pero ha llegado el momento de decir basta.Se están escuchando muchas iniciativas desde muchos lugares; todos tenemos ganas de hacer cosas y ya. Pero no debemos olvidar que sólo la unión de nuestro colectivo, desde el primer propietario hasta el último contratado, nos hará fuertes. Muy fuertes. Ellos lo saben y por eso nos temen. Unidos hemos ganado antes y unidos volveremos a ganar. No perdamos la perspectiva y no nos volvamos locos: no hay que hundir a nadie, ni aumentar injustificadamente ningún gasto de nada, ni boicotear nada. Simplemente, hemos de asumir lo que somos. Lo que ellos dicen que somos. Y ¿qué somos? Funcionarios. Por ese motivo nos atracan a mano armada, robándonos lo poco que ya ganamos fruto de nuestro esfuerzo.Os va a costar al principio un poco asumirlo, pero repetidlo un par de veces: “No soy un médico. ¡Soy un funcionario!”. Este debe ser vuestro mantra a partir de ahora. Y, además, “Soy un funcionario que actúa con arreglo a la lex artis”. Venga, repetidlo una y otra vez hasta que cale profundamente en vuestros sentimientos.Por tanto, no nos compliquemos la vida:Como funcionarios que somos, tenemos un horario laboral que, nos guste o no, debemos cumplir. Esto es, comenzamos nuestro trabajo a nuestra hora (generalmente, la mayoría a las 8.00 de la mañana) y lo acabamos a las 15.00 horas, que son las tres de la tarde. Repetidlo hasta la saciedad: “Soy funcionario y mi jornada de trabajo ACABA A LAS TRES DE LA TARDE”.Para un cirujano o un anestesista, por ejemplo, esto supone que la penúltima intervención quirúrgica del parte programado debe finalizar a una hora tal que no haga que la última intervención se prolongue más allá de las 15.00 horas, final de nuestro horario laboral como funcionarios; pues si así no fuese, esa última operación no se podrá realizar, muy a pesar nuestro. Por favor, como se dice ahora, cambiad el chip: nosotros no suspendemos pacientes ni tenemos listas de espera. Las listas de espera las tiene el SAS y “es el sistema quien impide que podamos realizar nuestra labor asistencial como nos gustaría.” Repetidlo así varias veces.Nuestra lex artis nos impedirá dar altas forzadas a los pacientes para así poder ingresar a otros pacientes nuevos, y nos obligará a recetar a nuestros pacientes aquel medicamento que consideremos que se adecua más a sus necesidades, llámese como se llame y cueste lo que cueste. No tenemos que triplicar ni cuadruplicar ni forzar artificialmente ningún coste. Basta con hacer lo que debemos hacer y que no estamos haciendo desde hace tiempo para ayudar a que toda una caterva de politicastros cabrones ahorre dinero con el que untar a sus amiguetes y amiguetas (¿o quizá amiguitas).De más está decir que si consideramos necesaria una prueba complementaria, una interconsulta o una derivación al especialista, así lo haremos en virtud de nuestra lex artis. Por nuestra parte, la productividad de los dídimos pueden ir introduciéndosela por el ostium ani hasta el ductus rectalis en seis cómodos plazos.Por supuesto, cualquier otra iniciativa derivada de nuestra condición de funcionarios —sí; sois funcionarios— y de la férrea aplicación de la lex artis será siempre bienvenida.Como veis, no es nada complicado: jornada de funcionario y lex artis. Basta con eso. Desde la legalidad, desde el ejercicio exquisito de nuestra profesión y antigua vocación; pues estos malos hijos de buena madre hasta la vocación nos han quitado.Dejad que los sindicatos se revuelquen en el charco y sigan hozando para conseguir alguna migajilla que luego van a vendernos como gran logro. Dejad que los sindicatos sigan pensando que nuestra respuesta contundente debe ser ir el día 12 a Sevilla a pasar calor y a que se descojonen de nosotros en nuestras propias narices. Dejad que sigan en sus carguitos de liberados. Y así, cuando no tengan más remedio que volver a pringar en una consulta, en una planta o en un quirófano cuando podamos al fin finiquitarles el rollito, quizá se pregunten entonces si no deberían haber hecho algo más (o, al menos, algo) para defendernos.Siempre hemos estado solos. Muchas veces nosotros mismos hemos sido los culpables de ello, aunque ya es tarde para lamentos inútiles. Pero solos tendremos que seguir, con la inmensa soledad de saber que la inmensa mayoría de nosotros, codo con codo, ya hemos dicho basta.Según manifestó Alfonso Guerra en su día y públicamente, una de sus aspiraciones era, textualmente, “ver a los médicos en alpargatas”. Ahora vamos descalzos. Pero aquí estamos. ¡Aquí nos tienen!En Cádiz, en el Puerta del Mar, ya hemos comenzado desde el jueves pasado. ¿Te vienes con nosotros?¡NI UN PASO EN FALSO! ¡NI UN PASO ATRÁS!Un saludo. Pepito Funcionario Médico.

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